Serán quienes me entiendan, aquellas personas que vean lo más profundo en la noche, gusten de la melancólica desolacion del rio al atardecer, cielos rojos, lluvias, colectivos; vean un alfajor como mucho mas que un alfajor y no les guste la soledad, pero sientan que si algunas veces.

jueves, 3 de febrero de 2011

Árbol

Alguna vez pensé que antes de morir volvería al lugar donde escribí mi nombre en el árbol que esta justo al frente del hornero. Y que, si mi cuerpo me dejara, hasta podría trepar hasta alli a ver si todo sigue tal como lo dejé... O simplemente caminar por al lado en pantuflas y cuidado de no resfriarme.
Y si al leer mi nombre empeizo a recordar... ¿Terminaría alguna vez de contarte la história?
Mi amigo, con el cual compartimos todas las noches un cigarro sentados en el techo, me dijo una vez, despues de un largo vistazo al cielo que a la noche los recuerdos vienen solos. Yo me duermo de esperar y nunca han llegado. (¿Ansiedad?)
Un café no llena, ni dos. Al tercero me vuelvo a sentar en el techo. Esta vez solo. Aquí esperaré que amanezca y maniana podré dibujar mi cielo y pintarlo a mi gusto. Mis ojos se cierran.
Mañana visitaré nuesro árbol.
¿Qué es lo que me hace pensar estas cosas? ¿Estar solo? (Algunos dicen que no)
Blaa, blaa, blaa...

domingo, 23 de enero de 2011

Cohete

Me acuerdo cuando eramos chiquitos, mami se enojaba con nostros y nos tiraba tanto del pelo que sentíamos que nos lo arrancaba, al menos yo. Vos nose.. siempre fuiste el preferido...

Un veinticuatro, la abuela dejo en el arbolito dos paquetes. Uno para vos y uno para mi. A vos siempre te regalaban juguetes. Mama me miraba con cara rara para que yo fingiera que me habia gustado el pulover horrendo que me habia traido Papa Noel. ¡Un pulover en pleno verano! Era a propósito.
Para colmo el pulover era muy ancho, largo, y encima tenia colores de nena. Ni hablar. Tenía que esperar el otoño para disfrutar mi regalo de navidad, y varios años mas para que sea de mi talle exacto. mientras vos corrías y saltabas con tu juguete nuevo.
   La tía era la mejor. Papa Noel me dejaba en su casa siempre buenas cosas. Nuestra mamá se enojó un dia con ella porque, a escondidas prendimos un cohete y yo me quemé el dedo índice, me acuerdo. Me prohibió encender en mi vida un solo cohete mas. Peró a mi no me importó. Era mi primer cohete en 8 años. Y todavía me quedaba uno.
  De castigo mama me enchufó ese pulover horrible, sin importarle los 29º que hacían. Antes de dormir, me lo saqué y lo revoleé al patio. Estaba triste. La tía se había ido. ¿Y yo que iva a hacer? Vos jugabas contento con tu regalo, pero ¿A mi de que me sirve un pulover?
  La tía había olvidado su encendedor, y junto con él, el último cohete. Asi que lo encendí, abrí la ventana y lo tire al patio.
  Ese cohete me salvó de volver a usar ese pulover. Cuando mamá vio que el cohete habia quemado y arruinado mi regalo me gritó y me tiró tánto del pelo que sentí que me lo arrancaba.

Moretón

La semana pasada, un amigo me leyó el cuaderno sin pedir permiso. Luego de leer hoja por hoja, me miró y me preguntó, por que escribo cosas tristes, y que si tenía algún problema podía compartirlo con algun familiar, amigo, o quien sea.
Yo, largué una risa que tuve qe frenar a cumplido el medio segundo, y le dije:
Sucede que cuando estás triste, se te pasan millones de cosas por la cabeza.
Cuando estás viviendo un momento feliz, la mente se duerme, y entran en accion unicamente tus sentidos y el cuore (Si es que todavía lo tenés).
Me pidió que le explique
¿Por donde empiezo? Salgamos al patio.
No se como decirte. Seré una persona depresiva, aunque yo no lo crea así.
Por más que quisiera razonar, no hallaría motivos. 
Sentados en la terraza compartimos nuestro último cigarro. El rojo cielo viajaba por nuestras cabezas y en su centro jugaban y se mezclaban el rosa, violeta, amarillo y negro.
La noche me regaló la reflexion: Lo único triste es saber que soy impulsivo por naturaleza, y solo en un momento de tristeza o neutralidad puedo encontrar un cable a tierra, auto replantearme las cosas, tomar distancia y hasta encontrar consuelo!